viernes, 24 de febrero de 2012

Posición de la Academia de Cultura Científico-Humanística respecto al Catálogo de Normas de Convivencia de la UACM


Universidad Autónoma de la Ciudad de México

Profesores de Cultura Científico-Humanística del Plantel SLT
México, D.F., 21 de febrero de 2012


Comisión de Asuntos Legislativos del Consejo Universitario

Aragón Rivera Álvaro
Chávez Bravo Julio César
Huerta Encarnación Patricia
López Morales Isaías
Montalvo de la Fuente Karla Paola
Muñoz Cervantes Esther Guadalupe
Ramos López Javier Daría
Rangel Carmona Ricardo
Tacher Contreras Daniel
Vargas Cantorán Patricia
Presentes


Estimados consejeros.

Atentamente nos dirigimos a ustedes para manifestar nuestro desacuerdo con el Catálogo de Normas de Convivencia que ustedes presentan. Las razones son las siguientes: no se ha realizado una consulta profunda a la comunidad ni tampoco se ha implementado alguna actividad democrático-participativa de parte de los consejeros, orientada a la elaboración de la mencionada norma de convivencia. Tampoco existe un diagnóstico acerca de las situaciones o los ámbitos de convivencia que la comunidad consideraría necesario normar; y, finalmente, consideramos que la imprecisión o la subjetividad en la interpretación del Catálogo puede llegar a resultar contraria a lo que se menciona como su propósito.

Por ello pensamos que se requiere consultar a la comunidad en el espacio universitario. La omisión no ayuda a la vida cotidiana en la Universidad para lograr un trabajo coordinado o cooperativo. Por el contrario, consideramos que es distintivo de la representatividad pseudodemocrática suponer que lo que opinan los “representantes” es la opinión mayoritaria. Los profesores somos los primeros responsables de este error.

Nuestra Universidad es joven y requiere mucho trabajo e imaginación. En materia de actualización, acompañamiento, mejora de programas, intercambio de enfoques y prácticas pedagógicas, falta todo un universo de elementos y procesos que no hemos abordado o enunciado (siquiera) suficientemente, los cuales se supondrían analizados y comprendidos desde un diagnóstico para su mejora o, en su caso, para su solución. Sin embargo, ese diagnóstico sobre el trabajo entre profesores, administrativos, intendencia, vigilancia y estudiantes, no está hecho, sólo hay una serie de ideas más o menos compartidas por diversos grupos.

Entonces, no sólo no hacemos ninguna consulta previa, sino que tampoco contamos con un diagnóstico medianamente técnico y cualitativamente representativo sobre las formas de trabajo que nos distinguen como uacemitas o sobre la convivencia, en general, de la comunidad universitaria. De este hueco, puede suponerse cualquier idea o punto de vista que parezca “fundado en la realidad”. Creer que nos acercamos a mejores vías educativas a través del Catálogo de Normas de Convivencia y las sanciones que de ello se desprenden, supone renunciar a la idea de construir una universidad de principios pues equivale a decir “como no se puede lograr nada mediante grandes acuerdos, apliquemos grandes remedios”.  

Los representantes de la autoridad o las comisiones de justicia poco ayudarían al momento de aplicar estas normas (por más que las “sometamos a la comunidad” una vez emitidas; en su caso, sólo las afinamos, es decir, preguntamos después).

Los integrantes de la comunidad universitaria, como cualquier persona, tienen derecho a decir o publicar opiniones, apoyos o disensos. Saber con precisión dónde empieza el insulto, la ofensa o la conducta impropia verdaderamente tiene algo de galimatías o de asunto policíaco. No habrá coordinador ni comisión que no sienta que  teniendo “la ley” en la mano lo que sigue es el catálogo de las sanciones. Un buen punto de fuga universitario es creer que se legisla sin preguntar a nadie o asumiendo que así se hace sin antes haber sistematizado de manera representativa las prácticas y principios que sustentan a esta universidad. Esta falta la percibimos de forma compartida un sector significativo de la comunidad de San Lorenzo Tezonco, comenzando por los profesores, quienes somos, justamente, profesionales de la educación.

Por lo anteriormente expresado, manifestamos nuestro desacuerdo con el Catálogo de Normas de Convivencia. Las tareas prioritarias nos seguirán rebasando si continuamos bajo dicha lógica.
    
Atentamente
Profesores de CC-H, SLT

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