Universidad Autónoma de la Ciudad de México
Profesores de Cultura Científico-Humanística del
Plantel SLT
México, D.F., 21 de febrero de 2012
Comisión de Asuntos Legislativos del Consejo Universitario
Aragón Rivera Álvaro
Chávez Bravo Julio César
Huerta Encarnación Patricia
López Morales Isaías
López Morales Isaías
Montalvo de la Fuente Karla Paola
Muñoz Cervantes Esther Guadalupe
Muñoz Cervantes Esther Guadalupe
Ramos López Javier Daría
Rangel Carmona Ricardo
Tacher Contreras Daniel
Tacher Contreras Daniel
Vargas Cantorán Patricia
Presentes
Presentes
Estimados consejeros.
Atentamente
nos dirigimos a
ustedes para manifestar nuestro desacuerdo con el Catálogo de Normas de
Convivencia que ustedes presentan. Las razones son las siguientes: no se ha realizado una consulta profunda a la comunidad ni tampoco se ha implementado alguna actividad
democrático-participativa de parte de los consejeros, orientada a la
elaboración de la mencionada norma de convivencia. Tampoco existe un diagnóstico
acerca de las situaciones o los ámbitos de convivencia que la comunidad
consideraría necesario normar; y, finalmente, consideramos que la imprecisión o la
subjetividad en la interpretación del Catálogo puede llegar a resultar contraria a lo que se menciona como su propósito.
Por
ello pensamos que se requiere
consultar a la comunidad en el espacio universitario. La omisión no ayuda a
la vida cotidiana en la Universidad para lograr un
trabajo coordinado o cooperativo. Por el contrario, consideramos que es distintivo de la representatividad pseudodemocrática suponer que lo
que opinan los “representantes” es la opinión mayoritaria. Los profesores somos
los primeros responsables de este error.
Nuestra Universidad es joven y
requiere mucho trabajo e imaginación. En materia de actualización,
acompañamiento, mejora de programas, intercambio de enfoques y prácticas
pedagógicas, falta todo un universo de elementos y procesos que no hemos abordado o enunciado (siquiera)
suficientemente, los cuales se supondrían analizados y comprendidos desde un diagnóstico para su mejora o, en su caso, para su
solución. Sin embargo, ese diagnóstico sobre el trabajo entre profesores,
administrativos, intendencia, vigilancia y
estudiantes, no está hecho, sólo hay una serie de ideas más
o menos compartidas por diversos grupos.
Entonces, no sólo no
hacemos ninguna consulta previa, sino que tampoco contamos con un diagnóstico medianamente
técnico y cualitativamente representativo sobre las formas de trabajo que nos distinguen como uacemitas o sobre la convivencia, en general, de la comunidad universitaria.
De este hueco, puede suponerse cualquier idea o punto de vista que parezca
“fundado en la realidad”. Creer que nos acercamos a mejores vías educativas a
través del Catálogo de Normas de Convivencia y
las sanciones que de ello se desprenden, supone renunciar a la idea de construir una universidad de
principios pues equivale a decir “como no se
puede lograr nada mediante grandes acuerdos, apliquemos grandes remedios”.
Los
representantes de la autoridad o las comisiones de
justicia poco ayudarían al momento de aplicar estas normas (por más que las
“sometamos a la comunidad” una vez emitidas; en su caso, sólo las afinamos, es decir, preguntamos después).
Los integrantes de la comunidad universitaria, como cualquier persona,
tienen derecho a decir o publicar opiniones, apoyos o disensos. Saber con
precisión dónde empieza el insulto, la ofensa o la conducta impropia
verdaderamente tiene algo de galimatías o de asunto policíaco. No habrá
coordinador ni comisión que no sienta que teniendo “la ley” en la mano lo
que sigue es el catálogo de las sanciones. Un buen punto de fuga universitario
es creer que se legisla sin preguntar a nadie o
asumiendo que así se hace sin antes haber sistematizado de manera representativa
las prácticas y principios que sustentan a esta universidad. Esta falta la
percibimos de forma compartida un sector significativo de la comunidad de San
Lorenzo Tezonco, comenzando por los profesores, quienes somos, justamente,
profesionales de la educación.
Por
lo anteriormente expresado, manifestamos nuestro desacuerdo con el Catálogo de
Normas de Convivencia. Las tareas prioritarias nos seguirán rebasando si continuamos bajo dicha lógica.
Atentamente
Profesores de CC-H, SLT
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